Bitacora de Andares...

jueves, 17 de julio de 2014

Introspeccion I
AutoBioDialectica de la Fundamentación Metafísica por las Costumbres y la Razón
O el retrato de un desconocido al borde del suicidio


Cuantos versos arrepentidos
Milonga del no te has ido
Aguita de río entibiando el sonido
Yo no soy el del espejo ni el valiente trovador peregrino:
Ando escondido en mi mismo ensimismado ensillado metido en las grietas de una glorieta que sabe de noches oscuras y borrachas caminatas por el muelle de la ribera
queriendo estar solo silbando bajito huyendo del fracaso del muro del dolor de la rabia
de la sarna
Y me fui pudriendo y renaciendo y hambriento he visto las yagas de mis manos…
He vomitado serpientes y amalgamas y miasmas verdolagas, anestesias con olor a naftalina y remembranzas azulinas…
Putrefacto anduve bajo la lluvia
Abonando mi viaje en un tranvía invisible incierto indivisible incrédulo… arrollador.
He brindado con la noche su negrura y la de mi alma… ha sonado con alarmas el rejubilo retorcido de mi recansado retrete bordolino y han pasado los retablos refulgentes entre las piernas de una andaluza que no recuerda mi nombre ni yo el suyo… 
Las sombras han nacido como una creación amorfa que me habita, me recorre, me reclama, me flagela, me enarbola deficiencias criogeneticas que a nadie le interesan y que a mi tampoco…
Viví del destiempo a sueldo y a contramano. 
Desmaye en cada parpadeo. Sucumbí en cada aleteo de esperanza.
Retome la nostalgia de llorar llorar llorar llorar hipando en mis adentros una forma uniforme deformando los siniestros que soñando fueron haciendo huecos en mi entierro.
Oficio de sepulturero, vocación de carroñero. Aplicando mala memoria fui desmemoriando los encuentros hasta verme resultante equidistante de la lógica.
Las pasiones me envolvieron y llore llore llore llore toda mi soledad y me envolvieron las drogas las noches fosfóricas y empedradas de una llama que vestida de vicuña fue avestruz un largo rato queriendo del bar medialunas empapadas con ginebra… y saboree los recodos y recovecos de un laberinto enfiestandome con Ludmila, los Juanes los Fabrizios, las Marcelas, las Vanesas, las mellizas de Solano y todas las artes cinematográficas del jueves a la noche cuando una pocilga de lata era el paraiso de Eros y Onan jugaba a la rayuela peinándola en un espejo descolgado del baño…
Me fui haciendo a los tumbos. Escapándome de mi mismo.
Lúgubre recordé que detrás de mis espejos hay unos cuantos muertos que descomponen olores nauseabundos.
Abandone al niño que fui al costado del camino o en un bar o en un potrero cuando lo mande a buscar una pelota o a comprarme un paquete de fasos o anda a saber donde… y hoy a gritos mudos lo estoy buscando… lo busco con la cara que recuerdo (si es que recuerdo alguna cara). Destapo socavones hechos en mi pecho. Busco alguna foto que me lo regrese y solo aparecen fragmentos minúsculos de una pena que nadie conoce y que arrojo mas al fondo del basurero interior.
Abuso de adioses desamores mentiras engaños son todos los fantasmas que me habitan. Me volví un encierro. Desarrolle un inútil oficio de albañil para cerrar con sal con cal con olvido los desgarros que por dentro me han forjado un destino.
Soy obsceno descreído degenerado farsante arrogante obsesivo lascivo pervertido masturbador hablador y farsante gran lector maldito abusador del lenguaje del análisis. He mentido he engañado he falsificado un trueque choto con mis sombras y he ganado una partida sin cartas en la mano y sin nadie jugando del otro lado.
Soy un falso que todo lo asegura y ese falso seguro es un boleto ya vencido de ante mano.
Inventariando desengaños he crecido aferrado al desacierto, convencido de mis paredes empapeladas hasta el hartazgo como muro de campaña politequera.
Asumí el rechazo a la tranquilidad que me daban los cohortes sociales aceptados y despilfarre años creciendo y formándome y cambiando mis múltiples pieles cual serpiente en vísperas de un verano.
Y amo. En contradicción con todo lo antes dicho amo. Amo queriendo amar. Amo como quien se despierta de un sueño corrosivo y encuentra todo en su lugar, un orden preestablecido que todo lo tranquiliza. Amo descubriendo que hay un día nuevo amaneciendo resolviendo con enigmas o con ciencias las resueltas maneras de un engranaje inmenso que todo lo nivela.
Amo quitándome las mascaras, los teoremas, los disfraces, los personajes de historieta… y resueltamente empiezo a ser yo, desconociendo como o quien sea… pero mortaja afuera, macumba a los muertos que me habitan para que bien muertos se vayan despacito a buscarse un entierro…

E.P

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