Póngale señor señora que a esta historia le falte una puerta. No sabemos bien por que, acuden a la sintaxis amontonamientos cotidianos. Acodado o anonadado o ahondando en detalles da igual.
Si figuramos la puerta inexistente como hilo conductivo, entonces nos encontramos con una pared, ya que no hay puerta, como bien hemos adivinado.
Pero no se trata de una adivinanza, sino mas bien de todo lo contrario… es decir, se trata de… de… de que se trata si hablamos de lo contrario?
Como todos bien sabemos se trata de la puerta.
Entonces aparece, si de suponer se trata… aparece Ustaquio. Hombre pausado. Daria la sensación a simple vista de tipo parco. Quizás alcohólico pero no lo podemos confirmar aun. Dirán también que Ustaquio en realidad es Eustaquio, pero señor señora no sea porfiado. Este Eustaquio es Ustaquio, qué joder.
Ustaquio aparece sosteniendo en una mano, una pelotita hecha con banditas elásticas y en la otra un manojo de llaves.
La pelotita es (como decirlo sin exagerar?), al menos singular. Digamos que Ustaquio la hace rebotar contra una pared.
El manojo de llaves es (a las puras), inentendible en la mano de Ustaquio. No porque nos cueste analizar que un manojo de llaves en la mano de una persona es, en clave empírica, para abrir la cerradura de una puerta. Pero a los fines de este cuento, Ud. se dará cuenta que al no existir puerta, es al menos ridículo, la existencia de un manojo de llaves en la mano de Ustaquio.
Entonces, como descorriendo la cortina de un ventanal que da a un bosque enorme y soleado, encontramos que la inexistencia de la puerta, pertenece a una habitación monótona, pintada de amarillo patito (Ud. claramente se preguntara que color será ese? Ya que si pensamos en un pato, claramente los que vemos en los lagos de Palermo no solo no son amarillos sino que además no son patos). El hecho de que la habitación sea monótona no tiene relación con la presencia de Ustaquio. Y tampoco dice nada el supuesto andar amanerado de Ustaquio con el amarillo patito de la pared.
Pero lo importante aquí deja de ser importante y esos detalles serán los titulares de las revistas amarillas que veremos en los kioscos de diarios por la mañana.
Entonces todo cierra: el editor de la revista es el pato. Mi abuela siempre dice… es como un pato de campo: un paso una cagada un paso una cagada. El pato es amarillo como las revistas amarillas. Y Ustaquio, a veces, tiene ese andar volteando de un lado a otro, como andar de pato, con la colita parada.
De ahí que relacionen el amarillo patito de la pared y la condición sexual de Ustaquio es un tanto curioso. Sino al menos tendenciosa. Y digan también que sea un borracho por su andar esquivando.
Ustaquio deja la pelotita sin efecto. Podríamos escribir sobre el fin condicionado de la pelotita… pero no viene al caso.
Ustaquio, parado en el medio de una habitación vacía y monótona, pintada de un afrancesado amarillo patito (particularidad ésta, del amarillo patito francés), y lo más importante, sin puerta… insisto: Parado en tales circunstancias se le escucha decir solo una frase en toda su majestuosa intervención.
-Que mierda hago acá dentro!!?
E.P
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